Por qué tu estilo de comunicación directa no es el problema
Probablemente ya lo has escuchado. Eres demasiado directo. Necesitas suavizar tu tono. ¿Puedes añadir algunas cortesías antes de ir al grano? Para los profesionales neurodivergentes, esta retroalimentación es agotadora y dolorosamente familiar. ¿Pero qué pasa si tu franqueza no es el problema en absoluto?
El mito de la comunicación suave
La cultura laboral ha recompensado durante mucho tiempo la comunicación indirecta. Frases como «me preguntaba si quizás podríamos eventualmente considerar...» se tratan como educadas, mientras que «aquí está el problema y aquí está mi solución propuesta» se etiqueta como agresivo. La verdad es que ningún estilo es inherentemente mejor. Son simplemente diferentes.
Por qué la franqueza es un superpoder
• Elimina la ambigüedad y reduce la posibilidad de malentendidos
• Ahorra tiempo en reuniones, correos electrónicos e hilos de Slack
• Construye confianza porque la gente siempre sabe a qué atenerse contigo
• Atraviesa el pensamiento grupal y saca los problemas a la luz temprano
El verdadero problema es la incompatibilidad de estilos
El conflicto rara vez ocurre porque alguien es demasiado directo. Ocurre porque dos personas tienen expectativas diferentes sobre cómo deben formularse los mensajes. Cuando un comunicador directo habla con alguien que espera calidez primero, ambas partes se van frustradas. Ninguna está equivocada.
Lo que puedes hacer hoy
• Comparte tu estilo de comunicación abiertamente con tu equipo para que la gente sepa qué esperar
• Pregunta a tus colegas cómo prefieren recibir retroalimentación en lugar de adivinar
• Usa herramientas como Empatalk para mapear tu ADN de comunicación y generar una guía compartible
• Presenta la franqueza como claridad y aboga por entornos donde la claridad sea valorada
El panorama general
Los profesionales neurodivergentes no deberían tener que enmascarar su estilo de comunicación natural solo para encajar en un estándar neurotípico. El objetivo no es cambiar cómo te comunicas. Es ayudar a todos a tu alrededor a entenderlo. Cuando los equipos invierten en conciencia comunicativa en lugar de conformidad forzada, los resultados hablan por sí mismos: decisiones más rápidas, menos malentendidos y personas más felices.
Tu franqueza no es algo que arreglar. Es algo que explicar, compartir y aprovechar.